16 de diciembre de 2018


Pese a las circunstancias, a los vaivenes, a las vueltas del tiempo nunca me abandonaste. Cuando tuve miedo me dijiste ¡dale gorda, vos podés! Cuando tuve hambre, me regalaste mis comidas favoritas que llenaban la pansa, el corazón. Oiste mis esperanzas y mis sueños, y aunque no los entendieras no me forzaste a ser alguien que no soy. En esa sala blanquecina, por primera te oí decir "tengo miedo". Adivina quien estuvo ahí para tomar tu mano cada vez que despertabas...